Quererse es verano

Escrito por a las sep 4, 2017

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Instituto de Medios Sociales. Quererse es contar los minutos que quedan para volver a vernos, para luego, al encontrarnos apartar la mirada y hacer que no nos vemos. No es soberbia, ni orgullo, es alergia, la alergia del amor, que intenta provocar un aquí no pasa nada cuando debería pasar de todo. Es esa misma cobardía que nos incita a adoptar una postura erguida, fría y distante, mientras que el corazón arde en llamas. Lo delata su pulso, y los gusanillos que vuelan hacia a él desde un estómago que al vernos ni tiene hambre ni tiene sed, aunque necesite de una boca más que nunca. Es esa misma timidez que se transforma en sudor en una mano que aprieta cuando choca con la otra, como si esas míseras gotas pudiesen apagar el incendio que llevamos por dentro.

Quererse es buscar nuestras miradas en el medio de la muchedumbre. Y que se encuentren. Que se tropiecen con la misma intensidad con que lo harían a solas, pero que se aparten rápido por miedo ser a ser vistas por alguien que pudiera delatarlas, aunque nadie tenga más prisa en esconderse que ellas mismas. Quererse es buscar y descubrir que te están buscando, que tu idea ya no es original, sino que alguien la ha tenido antes, y que cuando te descubra hará como que está mirando al infinito, pues es ahí a donde querría ir contigo. Pero quien te quiere nunca te lo dirá. Seguirá en su postura fría y pasota creyendo ilusamente que el hielo no se derrite.

Quererse es fumar sin ganas, solo por tener una excusa para decirle si quiere uno, aunque ya sabes que te va a decir que no. Importa poco la respuesta y mucho escuchar su voz. Son cinco minutos que le ganas al sueño que no conciliarás. No te engañes, sabes que le restarás más minutos, horas incluso, esperando un mensaje que no llega porque hay quien está esperando lo mismo que tú. Te duermes tarde, y mal, y despiertas contando las horas que quedan para volver a encontraros, hacer que nos os veis, apartar la mirada, decir un “¿y tú aquí?, nos vemos luego”, no poder parar de buscar su mirada ni un solo segundo, hacer que estás mirando al infinito y, luego, decir “ah, ¿pero estabas aquí? No te había visto”. Quererse así es puro verano.

José Sixto García