¿Qué sabe Facebook de nosotros?

Escrito por a las abr 2, 2018

nstituto de Medios Sociales. Me sorprende que os sorprenda saber que Facebook utiliza vuestros datos personales. Tanta sorpresa junta no podría entenderse sin las fotos de vuestras barbacoas con choricillos y vuestros daiquiris de fresa al sol de verano. ¿Acaso alguien pensaba que a Facebook le importaban algo vuestras fotos? ¿Qué era esa su fuente de ingresos? Pensad por un momento que Facebook e Instagram pertenecen al mismo grupo empresarial, por lo que en total concentran 2.967 millones de usuarios registrados. A ellos habría que añadir los 1.300 millones de personas que utilizan WhatsApp -que también forma parte del mismo grupo-, lo que suma 4.267 millones. Aunque no se trate de usuarios exclusivos, ya que muchos de vosotros estaréis registrados en más de un sitio a la vez, la cifra sobrepasa con creces la mitad de la población mundial (unos 7.550 millones). Por tanto, un mismo grupo empresarial conoce a la perfección los gustos y los intereses de medio mundo, dónde viven, con quién, qué comen, qué beben, dónde han comprado los choricillos y con quién alternan para tomar los daiquiris de fresa. Esos datos son los verdaderamente valiosos. Son los que les interesan a las empresas para ofrecernos productos a la carta en el lugar y el momento oportunos.

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Nada es gratis, aunque lo parezca. A los jóvenes ya no les interesa Facebook. Es la red donde se mueven sus padres y eso no mola. Se quedan en Instagram, pero a Facebook eso no le importa porque puso a remojo las barbas antes del afeitado del vecino. Concretamente en 2012, cuando hizo la compra más rentable de su historia, la de Instagram o, dicho de otro modo, la de la familia al completo: padres y abuelos en Facebook, hijos en Instagram y todos en WhatsApp.

Cada uno es tan celoso de su privacidad como quiere, pero no se puede tener hambre y pasar sin comer. A Facebook los cotillas no le van, se ríe de ellos. Nadie es tan hábil como para estar en la red, cotillear lo que hacen los demás y preservar, al mismo tiempo, su privacidad. Lo que se cotillea también es información. Nadie nos obliga a usar Facebook ni a tener WhatsApp; esa sí sería la única manera de garantizar la privacidad, por lo que cada uno tendrá que valorar qué le compensa más: si la privacidad absoluta o ser parte de la sociedad en red. Es la misma decisión que cuando apareció la banca: seguir ocultando el dinero bajo el colchón o que el banquero conozca nuestras finanzas. En definitiva, lo que más te guste.

José Sixto García