¿Por qué es imprescindible gestionar la comunicación empresarial?

Escrito por a las nov 27, 2013

¿Por qué es imprescindible gestionar la comunicación empresarial?

La comunicación se ha convertido en uno de los activos más importantes y más imprescindibles de las organizaciones actuales. Una organización ha pasado a valer más por lo que cuenta y por lo que de ella se sabe que por lo que realmente es. Esto, que en principio puede parecer una mera superficialidad, no lo es porque de nada sirve producir si no hay quien consuma y para que se consuma es indispensable que se sepa que hay un producto que puede consumirse y que satisface necesidades. En consecuencia, comunicar es tan -o más- sustancial que producir (a no ser que se trate de una empresa especializada en la producción de stocks).

Lo que se dice en el párrafo de arriba es aplicable a todo tipo de organizaciones e instituciones, sean privadas, públicas, PYMES, fundaciones sin ánimo de lucro o con grandes ansias de lucrarse, universidades, etc. De igual modo, es aplicable si los productos que se ofrecen al público son coches, colonias o ramos de flores, pero también si son servicios como cortes de pelo, seguros de vida o clases de inglés. Lo único que no tiene sentido es poner algo en el mercado esperando a que todos lo consuman porque ocurrirá todo lo contrario: que nadie sepa ni que existe.

Con respecto a los públicos también ellos se han acostumbrado a que les cuenten las cosas. Cuando alguien quiere comprar un piso buscará en los portales inmobiliarios que ha visto anunciados en televisión, sobre los que ha leído noticias en prensa o que aparecen en Google. Nadie irá a estudiar a una universidad fantasma porque “los fantasmas no existen” y nadie puede llegar nunca a gobernar un país si previamente no ha gobernado los medios. Hoy en día existir exige comunicar. Necesariamente.

Las grandes empresas (entendiendo por grandes las exitosas) hace ya bastantes años que se han dado cuenta de esto y han incorporado a sus organigramas la dirección de comunicación. Al principio podría decirse que lo hicieron por no quedar atrás de los competidores que seguían la moda, pero lo que está claro es que sí las mantienen es porque les generan ingresos, buenos ingresos. Sin embargo, también han existido casos demasiado ignorantes que no han triunfado por pensar que se hacía marca en un día o con tres noticias en dos periódicos cuando, en realidad, marca se hace al mismo ritmo que trabaja la cadena de producción. Hoy en día estos ejemplos o han dejado de producir o producen para almacenar.

La dirección de comunicación tradicionalmente se ha encargado de dirigir las relaciones externas e internas en materia comunicativa (más externas que internas), generando impactos en medios y almacenando esos impactos para su posterior revisión o recopilación, configurando así un plan de comunicación de la organización y consolidando relaciones con determinados medios a los que les han presentado portavoces más o menos formados.

Con la llegada de los nuevos avances tecnológicos y de los nuevos soportes informativos no solo han cambiado los modos de producir noticias, sino también los modelos de su producción. Si ha habido avances en la cadena de producción, también la manera de producir la marca –que repito, es lo que realmente se busca para luego comprarla- tampoco se ha quedado estancada en el origen como si no fuese un ser vivo. Evidentemente, estas nuevas necesidades también se han convertido en nuevas y más exigencias para la dirección de comunicación.

En este sentido, a las ya tradicionales funciones de la dirección de comunicación se suman la gestión de las redes sociales con sus correspondientes recursos multimedia y las galerías fotográficas, la actualización de los contenidos web, la gestión de noticias en cada vez más medios y su almacenamiento físico y digital, el mantenimiento de blogs u otros recursos de interactividad media, la preparación de memorias y dossieres con una periodicidad fija o la formación de portavoces para cada vez más soportes.

Dependiendo del tamaño de la entidad, existen algunas que cuentan con una figura específica para la gestión de las redes sociales, el social networker, aunque muchas otras no disponen de recursos o actividad suficiente como para implantar esta responsabilidad y, por consiguiente, subcontratan a especialistas externos la creación y la gestión de las redes. En cualquiera de los casos, las redes son una excelente herramienta para acercar la organización a los públicos y ofrecerles lo que en ese momento demandan.

Algunas organizaciones sin gestión de comunicación o con gestores que todavía no se han formado lo suficiente en el mundo de la red social y de la interactividad en directo llenan su web de innumerables botones a redes sociales como si diesen un premio a la entidad que esté presente en más redes, crean perfiles en lugar de páginas, aceptan amigos en lugar de seguidores, gritan cuando escriben en mayúsculas o ni siquiera susurran cuando hacen perfiles para luego no actualizarlos, lo que provoca que sea igual de mala la enfermedad que el remedio.

No importa. Las organizaciones que todavía no gestionan su comunicación están a tiempo de hacerlo. Lo único que es inadmisible es que haya empresas que aún creen que importa más la mesa que la manera de hacer que los comensales sepan que existe y pueden acudir a ellos para poder comprarla. Es tan fácil como responder esta pregunta: ¿cuándo compraría usted algo que no sabe que existe?

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