Perdón es solo una palabra

Escrito por a las ene 12, 2017

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Instituto de Medios Sociales. Perdón no es más que una palabra. Como cualquier otra no exige más esfuerzo que su articulación o su cobarde escritura en las teclas de algún dispositivo electrónico. Al perdón se lo lleva el viento al igual que a las palomitas, a las vacaciones o a cualquier regalo de los que la RAE nos ofrece para endulzarnos la existencia. Cuando las palabras no van acompañadas de hechos su valía es tan efímera como su pronunciación. Cuando las palabras se usan sin la intencionalidad de la conducta que implican su significado se merma y carece de sentido.

Pedir perdón es tan fácil como dar las gracias. Nos hemos acostumbrado tanto a decir estas palabras que con frecuencia se quedan en una mera verbalización alejada del cambio de actitud y conducta que debería suponer lo primero, y del agradecimiento más profundo y más sincero que debería implicar lo segundo. Cuando pedimos perdón y nuestro comportamiento no cambia nos volvemos todavía más miserables y cuando damos las gracias como quien dice hasta luego nos volvemos un poco más egoístas. Si lengua y corazón caminan por separado no seremos más que pusilánimes borregos que convierten la nobleza en vulgaridad.

Las empresas y sus avivadas comunidades sociales son humanas. Por más inverosímil que nos parezca en la retaguardia de todos esos perfiles de Instagram hay alguien con lengua y corazón que, por consiguiente, habla y siente. Lo que pasa es que habla tanto y siente tanto que hemos infravalorado el poder de sus palabras y el valor de sus sentimientos. Es como el que putada tras putada pide perdón y da las gracias por aceptarlo como si eso fuese un ritual estratégico en el que todo vale porque todo se perdona. Perdonar demasiado al que actúa mal, al que yerra, es la mayor injusticia para el que actúa bien. Es algo así como esa insana costumbre de esperar por los que llegan tarde, mientras que el esfuerzo de los que han llegado a tiempo no ha valido para nada. Si decimos que las empresas son humanas es lógico que puedan equivocarse y que puedan pedirnos perdón. También que puedan agradecernos por escogerlas y rechazar a la competencia. Lo malo viene cuando se pierden la ética y la deontología y los actos pasan a un segundo plano porque ya habrá tiempo de que nos puedan perdonar. Como dice la canción de Alejandro Sanz, “tus actos te definen”, por eso, siempre es mejor enseñar a no ofender que enseñar a perdonar…

 José Sixto García