Nunca tenemos tiempo

Escrito por a las feb 5, 2018

Instituto de Medios Sociales. Ya nos veremos. Y nunca nos vimos. Ya tomaremos un café. Y nunca lo hemos tomado. Ya quedaremos. Y nunca hemos quedado. Tenemos tanta facilidad para aplazarnos al futuro que nos estamos olvidando de vivir el presente. Nunca tenemos tiempo para nada cuando, en realidad, tiempo es lo único que tenemos. Tenemos tanto miedo a la realidad, incluso a que el tiempo nos convierta los sueños en realidad, que cuando lo hace anhelemos que esa realidad solo sea un sueño. Nos pasamos la vida dando largas, sin darnos cuenta de que la única que pasa de largo es ella, la vida; sin darnos cuenta de que el ‘ya’ siempre es nunca y lo que ‘iba a ser siempre’ es a veces en el mejor de los casos.

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Buscando excusas para posponer a quien nos busca hemos llegado a un punto en el que ni buscamos ni queremos que nos busquen. Es como si cualquier amago de cara a cara debiera resolverse con un ya hablaremos por WhatsApp, que siempre acaba con un ya tomaremos algo que termina siendo un no hemos tomado nada. Dejamos para el futuro lo que podrían ser veinte minutos de esta misma mañana sin percatarnos de que ni hoy volverá nunca ni mañana será nunca más mañana. Pero nosotros a nuestra bola. Vamos como robots que solo caminan hacia delante sin saber ni lo qué es pensar. Tenemos miedo a meditar, recelo a reflexionar sobre qué hemos hecho en el día y fobia auténtica a los cangrejos porque a veces caminan hacia atrás para entender que la vida no solo son sueños, también recuerdos.

Cualquier cosa es más prioritaria que las personas. Hasta que las perdemos, claro. Es ahí cuando empieza el momento de anhelar y cuando sacamos todo el tiempo del mundo que hemos ido acumulando a lo largo de los años en esa mochila que solo se debe abrir en caso de emergencia. Es ahí cuando nos gustaría haber tomado ese café, haber quedado más o simplemente habernos visto más. Es ahí cuando nos damos cuenta de que el futuro estaba tan cerca del pasado que ni siquiera existió el presente.

José Sixto García