Las historias de los martes

Escrito por a las oct 3, 2017

Instituto de Medios Sociales. Hoy, que es martes, nadie debería ni casarse ni embarcarse. Los griegos consideraban que los martes siempre daban mala suerte porque estaban vinculados con Ares, el dios de la guerra. Los martes pasaron de Grecia a Roma como los días consagrados a Marte, también dios de la guerra, y de Roma a nuestros días como un mal augurio para emprender cualquier cosa que consideremos importante. Pero con Instagram todo ha cambiado.

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Ahora ya no da miedo quererse los martes. Las redes sociales han aniquilado la mitología y hemos pasado del mito a lo mítico. Ahora los martes también son un buen día para inundar las redes con los míticos juramentos de amor eterno y, de hecho, os juro por Ares y Marte, que ni Eros y Cupido juntos podrían poner más pasión de la que ponen mis seguidores. ¡Ay, Dios, cómo se quieren! ¡Qué monos!

Me pregunto, cuando no es martes, si no habrá más formas de quererse más allá de subir una fotografía dándose un beso. Porque para besos el de Times Square entre entre Greta Zimmer y George Mendonsa, inmortalizado por Alfred Eisenstaedt y Victor Jorgensen desde dos ángulos diferentes, pero con la misma fuerza se mire por donde se mire. ¡Eso es un beso y lo demás son historias (de Instagram)!

Quererse también es dar un abrazo porque te apetece un martes a las 11:40. Quererse es preguntar cómo te ha ido el día aunque a ti haya ido de martes. Quererse es mirarse y no hacer falta las palabras. Quererse es ser cómplices entre la multitud. Quererse es que te cuenten a ti las cosas antes que a nadie. Y que cuenten contigo antes que con los demás. Quererse es hacer algo aunque no te apetezca, pero que sabes que al otro le hace ilusión. Quererse es protegerte en público y reñirte en privado. Quererse es irte a buscar otra talla cuando te pruebas algo en Zara. Quererse es esperarte para comer aunque ya te hayas muerto de hambre. Quererse es acompañarte al médico aunque sea su día libre. Quererse es taparte cuanto te duermes en el sofá. Quererse es saber de memoria la fecha de tu cumpleaños. Quererse es que te lleve al aeropuerto aunque pierda tres horas de sueño. Quererse es querer hacer algo si es contigo y no querer hacerlo si tú no estás. Quererse es que te diga que te echa de menos, aunque sea martes.

 José Sixto García