De Snapchat a las historias de Instagram

Escrito por a las abr 1, 2017

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Instituto de Medios Sociales. ¿Qué es foto y qué es historia? Supongo que nunca te habrás hecho esta pregunta porque ni tenemos tiempo para pensar ni queremos hacerlo si no podemos contarlo. Parece una pregunta con respuesta fácil, pero no lo es tanto. Los platos de diseño con una zanahoria en medio y crema de queso de cabra alrededor son una historia, mientras que el posado oficial en la Alhambra de Granada es una foto. No hay ninguna regla escrita para saber qué es foto y qué es historia y, de momento, únicamente nos podemos guiar por la conducta de los usuarios para saber qué debe permanecer en el tiempo y qué debe pasar a la historia en un plazo máximo de 24 horas.

Ahora bien, si no eres –o mejor, si todavía no eres- un fanático de las últimas tendencias en redes sociales puedes estar más perdido que la zanahoria esa del plato y no saber a qué me refiero cuando hablo de fotos y de historias. Te explico la historia. La última moda en Comunicación es la apuesta por el contenido autodestruible, un formato que consiste en narrar la vida en directo, que tiene su origen en Snapchat y que se está popularizando cada vez más gracias a Facebook, Instagram y WhatsApp, que también se ha vuelto un poco cabra y es ahora un poco más red social de lo que era cuando no tenía ni barba ni estados.

Estos formatos snap se destruyen solos, de modo que no pasan a formar parte de la biografía social de quien los usa, sino que son un visto y no visto, lo que, por una parte, obliga a los cotillas a estar mucho más pendientes de las redes para no perderse nada ¿interesante? y, por otra, no dejan para quien los emite más rastro que el recuerdo. Son geniales para hacer de todo y luego poner cara de no haber roto un plato en la vida.

Los platos suelen ser historias y los que se los papan suelen ser foto. Ahora bien, aunque todo está más automatizado que meter primera sin pensar que tenemos que pisar el embrague para hacerlo, la historia no es tan espontánea como pudiera parecernos y, de hecho, muchas historias presentan más making of que muchas fotos sacadas al vaiche boa. Los desayunos con zumo de naranja, tostadas con mermelada light de melocotón, kiwi troceado en un platito de Sargadelos y una orquídea en maceta en lacado blanco, ¿son una historia o una historia fotografiada? Lo que se come, lo que se bebe, lo que se viste, lo que se compra, lo que se ve y lo que se hace con una copa en la mano suelen ser historias. Quien come, quien bebe, para qué nos vestimos, para qué lo compramos, lo que se mira después de ver y lo que se hace antes de la copa suelen ser fotos. Y yo me pregunto: ¿llegará un momento en que no haya historia porque todo se ha contado con historias?

José Sixto García