Elecciones y ‘fake news’

Escrito por a las mar 25, 2019

Resultado de imagen de fakeInstituto de Medios Sociales. Siempre se dijo, desde las tribunas del Periodismo, que noticia no es que un perro muerda a una persona, sino que una persona muerda a un perro. Aún dándonos igual quien muerda a quien, nada debería ser noticia si no es cierto, pues la verdad es una condición indispensable de todo hecho noticiable o, dicho de otro modo, ninguna noticia debe recoger hechos que nunca hayan sucedido.

En tiempo de elecciones, sin embargo, aflora más que nunca el todo vale. La verdad deja paso al escándalo y cuanto más desvergonzado es un hecho más se cree y más se difunde, sin importar ni si es verdad o mentira, si muerde el perro o si muerde el gato. Las redes sociales y los contextos digitales ayudan como nunca antes a conseguir esa viralidad, de modo que lo que antes se quedaba en una conversación de taberna ahora se toma en los mostradores de medio mundo. Influenciados por esa fuerza de la globalización que todo lo cura y que nos hacer creer que suena mejor llamarle CEO al jefe y afterwork a la taberna, emana en esta campaña electoral un neologismo que es absurdo en la forma y en el fondo: las fake news, esos bulos pseudoperiodísticos que ni pueden ser noticia porque no son verdad ni tienen ninguna finalidad informativa, sino que únicamente pretenden la desinformación y el ‘me gusta’ porque ‘me gusta’ y comparto porque me toca.

Si es falso no es noticia. Y si es noticia no puede ser falso. Hasta aquí todo claro. El problema radica en que la ciudadanía, esa misma que echará el voto en la urna, ni sabe ni tiene por qué saber distinguir una noticia de lo que no lo es. Siempre confió en que lo que contaban los medios era verdad, por más que se dijera que ‘o periódico terma do que lle poñen’.

Pero ahora los bulos están matando la confianza. Son granadas envenenadas en la guerra del todo vale para conseguir el poder que están haciendo un daño irreversible al Periodismo y a los medios de comunicación. Es tanta la oferta informativa y tantas las redes para acceder al conocimiento que los ciudadanos ya no son capaces de saber cuáles son fiables y cuáles no. Desde las elecciones que dieron la victoria a Trump la gente está perdiendo la confianza en los medios, pero también es verdad que muchos medios están perdiendo los escrúpulos. Valdrá todo, pero estamos demoliendo el derecho a recibir información veraz y, sin información para poder decidir libremente, la democracia sí que puede convertirse en una fake.

José Sixto García