El espejo engaña

Escrito por a las dic 3, 2018

Instituto de Medios Sociales. Recientemente he leído unas declaraciones de Ramón Salaverría en las que afirmaba que las redes sociales son un espejo distorsionado de la realidad. Dice el profesor que no se puede establecer una equivalencia real entre lo que se lee en ellas y la realidad porque, en realidad, no son la realidad. Valgan todas las redundancias y toda la razón. La gente en las redes no es la misma que pasea por la calle. Su discurso, mucho menos. Varía sustancialmente el que exponen al vecino, a la amiga o a la profesora de francés de su nieta del que publican en Facebook o Instagram. En las redes todo se magnifica, todas las tortillas parecen exquisitas y todas las casas están tan bien decoradas por Navidad que parece que da pena pisar para no manchar. En las redes se quiere mucho más, se dan incontables abrazos, también más besos, más ánimos y más felicidades. En la calle todo se enfría, y no por ser otoño.

Resultado de imagen de espejo engaña Cuando trabajas con las redes los amigos se convierten en usuarios y los usuarios en ratoncillos de laboratorio con los que experimentas e investigas. Es una relación muy diferente a la del participante que quiere y abraza tanto y eso, como le ocurre a Salaverría, te hace percibir comportamientos y actitudes que llaman la atención. En lo digital el nivel de sensibilidad aumenta y se convierte en tremendamente egoísta y comodón. El usuario exige tanto que ha perdido la noción de agradecer. Si un día se siente desatendido olvida los mil anteriores en que tanto te quería. Si un día le dices que no puedes, olvida las mil y una noches en que le hiciste compañía. Si un día cometes un error, olvida que nunca habías fallado. ¿O será simplemente que esa gente es igual en la calle pero se envalentona tras el escudo de una pantalla? ¿Será que el espejo distorsiona menos de lo que pensamos?

José Sixto García