¿Adictos al móvil?

Escrito por a las may 2, 2017

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Instituto de Medios Sociales. La abrazas en las noches que pasaría abrazada a cualquiera. Ella es como tú. Solo necesita unos brazos que la arropen y unos dedos que la toquen. Le da igual si son tuyos o de otro porque a lo que más teme es a la soledad. Le da miedo encontrarse consigo misma, le atemoriza saber quién es. Prefiere no pensar, sentirse arropada y dejar que pasen los días y mueran las noches. Que corra el tiempo mientras se consumen los minutos; huyendo de la soledad, pensando que también ella tiene alguien a quien querer.

Te metes en su bolsillo y le rozas la entrepierna. Es otra manera de matar el tiempo. Por lo menos no camina sola por la calle. Ni tú tampoco, que lo tuyo es más complicado. Ella te habla y tú pones la oreja. Parece que te interesa, pero solo piensas en ti mismo. Qué más te dará a ti lo que te cuenten. Tu función es otra. Bastante cansado estás de aparentar, de que te tiren encima de una toalla mientras ella toma el sol a tu lado y de que te pongan boca abajo cuando siempre necesitas estar por encima de los demás.

Le pones canciones. Esas canciones en las que le juras amor eterno. Se lo juras a ella como se lo podrías jurar a cualquier otra. Bastante tienes con lo tuyo. Te acercas para grabar un audio mientras ella te pone voz de enamorada. No va por ti, pero tú no enteras. Ella ya tiene un plan B por si tú le fallas, pero tú solo piensas en cambiar la a por la o y así seguir matando el tiempo.

¿Cuántos besos habrás mandado en tu vida? Un día a ella y otros tantos a la que fue. Siempre te gustó matar el tiempo aunque fuese a morreos. Tanto beso que a veces se te olvida que tú lo que necesitas es que te enchufen por atrás, pues sabes que es eso lo que te da la vida.  Y es que tú de otra cosa no sabrás, pero de vivir, a eso sí que no hay quien te gane.

La acompañas al café y dejas que sus ojos se claven en ti solo por sentir que alguien te mira. Se te enciende la bombilla y haces como si alguien te hubiese mandado un mensaje. Otra manera de matar el tiempo. Dejas que te hable minuto y medio, como si te importase algo, y, luego, vuelves con tu rollo. Que es lo que te va. Y mientras tanto ella nunca ha pensando por qué te llamarán móvil cuando deberían llamarte pegote.

 José Sixto García